La nueva realidad

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Por: Orlando Gil

Gonzalo Castillo tiene casi un mes para perseguir a Leonel Fernández, alcanzarlo, y de ser posible, sobrepasarlo. La hazaña parece ímproba, pero no difícil considerando el contexto, la nueva realidad.

No es Castillo contra Fernández, como quieren dar a entender las encuestas de asalto y emboscada. El escenario fue tomado desde ayer domingo por los dos grupos políticos de mayor influencia e incidencia del país.

El de Leonel Fernández y Danilo Medina.

Los seguidores de Fernández no lo querrán admitir, pero hasta ayer domingo este corría solo, con una pista recién asfaltada, y si se quiere, toda una alfombra roja de Premios Soberanos.

Ahora con Castillo tendrá que compartir el ancho de la pista y brincar obstáculos, pues ese será a partir de ahora el tipo de competencia.

Fernández, se piensa, no tiene manera de subir puntos, pues salió pronto y rápido y rindió todo lo que podía. Se le agotó el kilometraje y lo suyo será, dentro de la lógica política, cuenta regresiva.

Gonzalo, por su parte (también se piensa), tiene el mejor refuerzo del mundo: todo lo que representa Danilo Medina como partido y como Estado.

El anuncio del ganador de la preliminar debió darlo el conjunto de los precandidatos, puesto que de ellos fue la idea o el acuerdo.

Sin embargo, lo hizo José Ramón Peralta, y la intención política no pudo ser más clara. No hay que preguntarse cómo se llama la obra. Medina es local, escenario, actor, autor y responsable de taquilla. Una habilitación por interposita persona. Donde no hay, si se busca bien, se encuentra.

Que no vengan ahora con el cuento de los recursos del Estado, pues ese alegato se gastó con Reinaldo Pared y Carlos Amarante.

Esa patana se vio venir y no hubo modo de quitarse del medio. Pensé que Gonzalo no valía una misa, el Presidente se la jugó y creyó en un tedeum.

Fernández y sus seguidores van a tener que consumir más sandía y menos Viagra, pues tantas y frecuentes erecciones afectan el organismo.

Y mucho más en política.

 

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