Pinceladas y viñetas del CC

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Por: Orlando Gil

Los asistentes a la reunión del Comité Central salieron del acto con una pequeña caja en la mano, el contenido era la llamada Agenda de Bichara, una publicación de Entre Amigos que este obsequia cada año y que registra anales importantes del partido y los cumpleaños de los compañeros.

Conviene retener el título Entre Amigos, pues es una forma de considerarse a pesar de los pesares de las luchas enconadas y las descalificaciones.

Pero además porque en el encuentro hubo agradables momentos de recordación. Lidio Cadet fue citando por orden alfabético los nombres de los aspirantes que serían sometidos a la consideración de la asamblea.

Cuando mencionó a la única mujer se permitió un comentario al margen que no lo fue tanto. “Maritza Hernández, que por cierto hoy está de cumpleaños”.

La sala devino en risa, pues se comprobó que como ex esposo no olvida la fecha.

Como en las mejores familias de Gascue, y la Casa Nacional está en la zona, hubo de todo. El presidente del Comité Provincial de Altagracia, Pedro Rojas, fue en silla de ruedas.

E incluso el bastón de Euclides Gutiérrez quiso tumbarlo al subir a la tarima, aunque veterano de mil batallas supo mantener el equilibrio.

Lo demás fue política.

Por ejemplo fue político no anticipar que se votaría por plancha si la suma no llegaba a 15, para evitar que se desbordaran los ánimos y se multiplicaran las aspiraciones.

El punto se había dejado más o menos claro en la reunioncita previa del Comité Político en el salón correspondiente.

Todos se bebieron su pastilla menos Ramón Ventura Camejo que quería que se contara como en el boxeo, con toque de campana incluida.

Quería que doblaran por Leonel Fernández, que sería una isla y no parte de un continente. El poeta inglés John Donne o el novelista norteamericano Ernest Hemingway, por intermedio de Danilo Medina, corrigieron a tiempo y posiblemente ahora las campanas doblen por el sectario Ventura Camejo.

Y más todavía por Hipólito Polanco y Julio Columna que no pudieron subir al campanario e impedir los odiosos repiques.

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